miércoles, 25 de junio de 2008

Chicas

Chica A anduvo un año con Chica B,

Chica A intento matar a Chica B, un día al ahorcarla.

Chica A y Chica B, pensaron que la relación no iba bien,

decidieron cortar y seguir cogiendo de vez en cuando.

Chica A tenia una amiga que le gustaba, Chica C,

pero como a las tres citas, Chica C perdió el encanto,

era aburrida y reservada, así que prefirió ser su amiga.

Chica A, Chica B y Chica C, estaban en una fiesta.

Chica C presentó a sus amigas a la Chica A,

Chica A sólo charlo con Chica D y su novia;

la Chica E, que a Chica A le encanto y quería cogersela.

Pasó mucho tiempo y Chica A, B, C, D, y E, dejaron de verse.

Bueno, en realidad, Chica A dejo de ver a Chica B,

cuando se dio cuenta que era una puta y eso la ofendió.

Chica D y E, vivían juntas, entonces,

inevitablemente se seguían viendo.

Chica C se desapareció por tener un affaire

con una Chica de provincia, a la que llamaremos Chica P.

Chica A se puso en contacto con Chica D,

para armar un proyecto, Proyecto M.

Las juntas se celebraban en Casa de Chica D,

por supuesto, estaba su novia la Chica E

y yo no me perdía ninguna junta, digo,

la Chica A siempre iba y llevaba a su amiga, Chica F.

A Chica F le gustaba una buenota conocida como Chica G,

que era sexy y con tendencia a usar mayones para

resaltar sus carnosas piernas, lo cual funcionaba.

Mientras tanto, Chica A seguía pensando en E

y su cuerpo desnudo besado por ella.

Chica D le decía a Chica A con voz grave y rasposa,

-Yo sé que te gusta mi novia-

Chica A agachaba la cabeza nerviosa

y se disculpaba avergonzada:

-Perdón, no puedo evitarlo, está muy guapa-

Ese día, en el otro lado del bar,

Chica F se besaba apasionadamente con Chica H,

evitando que la novia de H, las descubriera.

Chica D y sus amigas, I, J, K, G, usaban un bigote pintado

mientras inhalaban coca en las esquinas.

Chica E no fue ese día, no le gustan los antros decía,

además de ser una quisquillosa.

Chica A chateaba diariamente con Chica E

y de vez en cuando se le ocurría

ventilar sus sentimientos,

obteniendo de respuesta sólo unas risitas cagantes.

Pasaron los días y todo era como

una planta que riegas diario y no florece.

Chica A en el tiempo que trabaja en el Proyecto M,

comenzó a encariñarse con Chica D,

hasta el punto de sentirse culpable

por querer cogerse a su novia

y de vez en cuando, cosas más profundas.

Chica F conoció a Chica L,

que tenía ojos rasgados y no hablaba bien el español,

aunque al parecer era buena tipa.

Chica D invita a la fiesta de Chica I, a Chica A,

y ella lleva a sus amigas, F, L y M.

Pasada la noche y las copas, Chica M

se coge a una amiga de Chica D,

que supuestamente es Buga.

A Chica I le gusta Chica A,

pero Chica A está borracha

y acaba por caerse sobre una mesa,

derramando todas las botellas.

Chica A, F, L, M y Buga

se retiran de la fiesta desconcertadas.

Un mes después, Chica P,

invita a Chicas a grabar un largometraje gay

en las afueras de la ciudad.

Chica P es amiga de Chica N,

que a su vez es amiga de Chica C,

la ex novia de P.

Chica N por aquellos tiempos salía

con Chica B y ella invita a M,

También va Chica O, que es rapera y lleva su novia,

que por un tiempo tuvo un affaire con Chica A.

Jamás pasó nada por que ella andaba con Chica B,

así que se queda con O. Y bueno,

Chica B, M, O y su novia, se subieron a un camión

con destino a Película L, en donde conocieron

a Chica Q, quien es dj y exbaterista de una banda.

También amiga de Chica P.

Producción se queda sin presupuesto

y las regresan todas encabronadas

al sitio donde habían partido,

Por su parte, Chica D, E, A y Lalo

se disponían a partir en la camioneta de Chica D,

hasta que Chica P hablo para saber

si podíamos esperar a su amiga Q

y que se fuera con nosotros.

Ya todos unidos emprendimos el viaje

y nos pescó una tormenta a medio camino,

fue la sesión más ardua de flamenco que había vivido.

Chica D paró el auto en medio diluvio,

Chica E temía ser arrastrada por la tormenta

y sin embargo, callaba para no estresar a D.

Chica Q se derramaba alcohol en sus pantalones impermeables,

Chica A bebía y brindaba; Lalo es todo un autista.

Llegamos a casa de P,

mientras Chica B mandaba mensajes furiosa a Chica A,

por que la habían plantado.

A Chica A le importaba poco, porque estaba con D y E

en medio del Serengueti.

Bebimos toda la tarde, noche y madrugada,

entre calles empedradas y faroles,

Hasta acabar en un table, en donde con maestría

Chica P sentó a una damita en sus piernas

y le invito una copa de su botella.

La cual fue rechazada por ella

que sólo aceptaba las de un costo mayor a noventa.

Chica Q yacía en el auto junto con un amigo de P.

Lalo era ligado por el único ranchero gay del lugar.

Chica P y D sacaban el pecho al no saber

las intenciones de aquel tipo con Lalo

y D firme y territorial, les fue a preguntar

si había algún problema, al cual el tipo le respondió

que no y que le encantaba su amigo.

Chica P tomaba por debajo de la mesa la mano de A,

Chica A se hacia pendeja y se preguntaba por C;

-¿Qué no eran novias?...ay, que puta-

Al salir del table, más borrachos que nunca

Chica A y E, postraron sus bultozos cuerpos

en la parte posterior de la camioneta

y jugaron manitas calientes con inocencia.

Al llegar a Casa de Chica P,

nos subimos a la azotea a contemplar las estrellas

después de un buen gallo.

Chica D restregaba sus senos operados

sobre un tubo de obre negra

y Chica E y P, se abrazaban tiernamente sobre un camastro.

El exceso nos llevo al sueño

y uno por uno fueron cayendo

sobre sus camas o catres,

dependiendo de la categoría de invitado.

Yo acabe en el estudio y unos minutos más tarde

llegó Chica P a cambiarse el pijama enfrente de mí.

Se recostó sobre un sleeping y tomo la mano de A,

platicaron y la conversación se torno en risas

y después en besos, hasta que el amanecer

ilumino lentamente sus caras.

Chica P insistía en que A se quitara los pantalones,

Chica A no podía sacarse de la mente a Chica R,

que recientemente le había confesado que tenía papiloma

y la había dejado muy asustada.

Así que le brindo sus razones a P y se negó

por no saber si P sufría de alguna enfermedad contagiosa.

A eso de las doce, Chica A abrió los ojos y se encontró sola,

salió a la azotea apenada y encontró al resto

despertando con un porro y sonidos de gallos en la lejanía.

Llegó la tarde y fuimos a visitar el pueblo.

Chica A y P se besaban en un portal

mientras el agua mojaba sus cabellos.

Regresamos a la ciudad con aires nuevos

y nuestra ropa secándose en el cuerpo.

Chica A platicaba incesante con E,

aunque ella se notaba distraída y exhausta.

Pasó una semana y P decidió visitarnos

por cuestiones de trabajo con Chica Q,

Arribó en mi casa y después de dos días dijo:

-Chica A (ojitos) me gustas mucho

pero tú casa esta muy sucia y huele feo.

No puedo vivir así-

Chica A, contesta: -OK, no pienso limpiarla,

¿A dónde te llevo?-

Pernocto algunas noches en Casa de Q y N,

en las noches fiestaba con A

y tenían sexo en su cabaña mientras P

aguantaba la respiración.

Un día a A y P, se encontraban en la azotea

de una hermosa casa en el centro,

se alejaron de la gente y P le pregunto a Chica A

cuál era el planteamiento de la relación.

Acordaron en un amor libre y sin problemas.

Tras eso, P confiesa que se había estado besando con E

aquí y allá, osease Serengueti y Ciudad.

Provocando que E y D cortaran,

sumando aparte los rollos de D y G

que habían sucedido unas semanas antes

dejando la relación frágil e inestable.

El día que se va P,

Chica E visita por la tarde la cabaña de A.

Tocan la guitarra y toman vino,

A quiere besarla y aventarla en su cama.

Piensa en el dolor de D si se enterara,

así que decide seguir cantando

y dejarla ir.

Chica A recibe una sorpresiva llamada de Chica S,

mujer madura de Guadalajara por la cual mantiene

un crush desde hace dos años.

Se ven esa noche, A esta agobiada

por los acontecimientos recientes

y la noticia de que B tiene una enfermedad contagiosa

a causa de N, que después de avisarle, la abandona,

dejándola inconsolable y con comezón en la cola.

Al día siguiente se encuentran A y S,

en medio de la amena noche.

A recibe una llamada de D, diciéndole que E

retorno al Serengueti,

suponiendo que se va a revolcar con P.

A carga con varios mensajes de amor y extrañamiento

de P, que en ningún momento mencionan la visita.

A, S y D se van a embriagar a la fiesta de Q,

D desaparece y A, S y Q

acaban aftereando en casa de “la gatita”,

que estaba tan coca que decía que las plantas eran sus hijas,

sin notar que estas ya estaban todas muertas.

A y S van a cenar-desayuno a una taqueria

en donde no alcanzaron a pagar la cuenta

y salieron casi de rodillas pidiendo perdón.

Al día siguiente Mama de A, marca a A

para ir a desayunar, otra vez.

A se viste y espera que vayan por ella

sin entender la semana transcurrida.

Con todo el peso de la información

pasea entre unas esculturas de Dalí,

y si no fuera suficiente, carga con la incongruencia

de que el museo se encuentre dentro de un mall.

A decide marcarle a P

-no me mientes pero me engañas,

No hay pedo, no eres mi novia, pero porqué no me dices,

Me siento un poco un poco estupida. Ya, no me hagas caso-

…PPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPP…

Contesta molesta y no se que dijo, pero fue absurdo.

Chica S se fue a Guadalajara,

amanecí en su hotel desnuda y con un ajo encima,

Chica S se llevó por completo mi desasosiego.

Caminé tranquila hasta mi casa.

Sigo sin entender pero ya dejó de preocuparme.

Sé que quiero a todas las chicas de la A a la Z.

mujer

Engañarías con tus dientes

si sonrieras,

evita que tus mentiras

me den nauseas.

Tartamudeas porque no

has aprendido a ser sincera,

tu cariño ahora es

papel en lluvia acida.

La malaria fue menos clandestina

que tus abrazos mal logrados,

no hay odio en donde el amor no entra

lo que arde es que el engaño es sobrado.

jueves, 19 de junio de 2008

jamás

Decir jamás no es una promesa,

es estallido de furia.

Deseos de dejar desear.

Decir jamás es de absurdos

y olvidadizos, de gente

encerrada sin paredes ni puertas.

Decir jamás

es pensar en tu nombre

y tus ojos cerrados de muerto.

Prefiero nunca,

creer saber de horizontes

como si la palabra bastara

en tu ausencia.

martes, 17 de junio de 2008

insistencia

Quien asiste a la palabra

e invoca con inocencia

su juego.

Se golpeara la vida

para intentar escribirla

en verso.

Recibira la burla

de los “logrados”

y la gratulación

de los incompetentes,

más que nula.

No cesara la voz

de la pluma

ni las cercas que cortan

la tinta.

lunes, 5 de mayo de 2008

animal nocturno, soy

Baja la brisa como un animal nocturno,
ulula la paz en el bosque de mudos,
mi entumecimiento sólo se podría comparar
con tus parpados dormidos.

Compraremos mañana un mundo mejor,
porque hoy, se agotaron las ofertas.
Déjame perseguir tus disfraces
ya que no sé a quien escribir.

Existirás mar adentro,
donde la gente hace pausas
para encontrarse.

Y yo, en una de esas causalidades,
te buscare en el infinito
de promesas contables,
para volver a mentirte.

A creer que si te quiero,
por dos minutos más
seremos felices, después
seguiremos adelante.

Decir, yo estuve en su cuerpo
sin dejar rastro siquiera
y besé su boca
sin entender sus letras.

Y por eso pude quererla
y después olvidarla,
sin más,
seguiremos adelante.

domingo, 4 de mayo de 2008

fragmento

Si no te gusta, no te preocupes. No fue escrito para ti.
Cuando era niña, mi mejor amigo se llamaba Luís Arturo. Mis papás eran sus padrinos y tenían una larga amistad con sus padres. Luís Arturo y yo jugábamos por horas en su cuarto. Empotrábamos la puerta. Nos quitábamos los pantalones y después, me besaba el culo y yo a él. Más que besos, trompetillas. Le gustaba ver mi vagina y tocarla. El juego empezaba siempre con frases parecidas a ¿quieres ver el lunar que tengo en el pilín? o simplemente, vamos a jugar en mi cuarto sin mi hermana. Todos los sábados en la mañana, mi papá y el suyo jugaban fútbol. A veces los acompañábamos e íbamos a desayunar después. Una mañana, nos encerramos en el carro y mientras Luís Arturo me mostraba su lunar, llegó mi padre. Abrió la puerta y de un jalón de orejas me sacó del carro y gritando repetía, ¿cómo puedes avergonzarme así? Mamá se enteró, me sentó en la cama y solemne, murmuró, le dices a Luís Arturo que si te toca otra vez, le quemaré las manos. Por supuesto, fui a contarle. Imposible olvidar su cara. Dejé de verlo y de desayunar los sábados después del fútbol. Al entrar a tercero de primaria volví a jugar con mis nuevos amigos todo lo que aprendí con Luís Arturo. La diferencia es que ellos eran tres. Fabián, Zadok, y Alan. Alan era un niño cualquiera y oficialmente era mi novio. En esa escuela había alberca y las duchas, para diversión de todos, eran mixtas. Una tarde después de nadar, encontré a Alan solo bañándose. Así que decidí desnudarme y decirle que quería hacerle el amor. ¡Qué absurda! Él, tembloroso, se acercó y vistiéndome de nuevo, intentaba convencerme de que eso no estaba bien y lastimoso decía, yo te quiero. Pobre niño. Después de eso, nuestra relación no fue la misma, estaba demasiado asustado y dimos por terminada la relación. En secundaria las ideas del lesbianismo me comenzaron a agobiar, no tenía con quien platicar abiertamente sobre el tema. Así que opté por el alcohol y encerrarme con cuatro amigos a masturbarnos en la casa, cada quien en un cuarto, por supuesto. Todo iba bien hasta que un día en mi puberta borrachera, metí una manguera a mi casa hasta inundarla. La oleada arrastró esta historia a la ciudad de Monterrey, donde me mandaron a vivir con mi abuela. Caí en una decrepita casa donde el numero de gatos, ratas y cucarachas superaba por 1000 a los habitantes, contando a mi tía casada con un gabacho de lo más insípido y sin hijos, más otra tía soltera y cuarentona posiblemente lesbiana o incestuosa. En pocas palabras, personas que no tenían idea de cómo educarme. La libertad y el dinero me orillaron a la cocaína. Lo digo sin reproche. Adoré mis años dorados en los que conocí a mi primera novia. Ella me gustó porque le gustaba Nirvana y desde que lo supe, el amor floreció. Ella, igual que Luís Arturo, tenia sus claves cuando quería ir a jugar. ¿Quieres ver las cortinas azules que tengo en mi cuarto? Mis amigos, mi novia y la nueva familia, me hacían feliz. Pero nada fue suficiente como para quitarme lo loca. Se me ocurrió robarme un carro. Malísima idea porque no sabía cómo hacerlo y acabe en el bote. Saliendo de ahí, amablemente fui recibida con un boleto sencillo hacia mi ciudad natal. Entrando a la prepa, conocí a mi segunda novia. La chica mas chichona de la prepa y un poco jorobada. Experimenté con ella mi lado activo. Por meterle los dedos todo el día, olvidé ir a la escuela y me corrieron. Los siguientes años no tienen relevancia, hasta que conocí a la maestra Paola, quien daba clases en la prepa abierta de mi mejor amiga. Fue amor a primera vista, sin exagerar. Estaba casada y con una niña de tres años. Con ella aprendí el amor, la tortura, y la desgracia. Cuando cortamos, yo juraba que nunca iba a encontrar a alguien que me hiciera sentir como ella. Su ausencia ha sido autora de cientos de historias que he escrito en este blog. Se dice que un clavo saca a otro clavo. Lo intenté y el hoyo se hizo mas grande. La nueva chica con la que comencé a salir resultó ser una puta ejecutiva. Claro, yo me entere tres meses después de cortar con ella y pasé una semana vomitando mientras me entregaban los análisis. Hablar de ella, sólo me produce malos recuerdos y a veces, nauseas. No hay nada peor que ser una victima de la vida. Lo que es cierto, es que me han visto repetidamente la cara de pendeja. Mi ultima relacion fue larga, es lo unico que puedo decir. Ya que ella me prohibio hablar de ella, me parece triste que no entienda que es mi unica manera de retenerla, y veeme, sigo escribiendole...a veces me parece inevitable

ceramicas

Recordar es un ejercicio que no a todos nos conviene, pero dada la suerte que la memoria es un juego que viene aparte y de repente nos sorprende. Uno opta sin más, al entendimiento del pasado y a un pretencioso presente. Entonces estoy yo, sentada en mi cuarto con un techo de teja, abrumadísima por el calor y el desorden, que visualmente me provoca ansiedad. Jamás la suficiente como para levantarme en un impulso y asearlo. Mientras, dejo que los mosquitos me rodeen, mi madre llama tres veces al día, charla casual y repetitiva. A veces pienso que el tener una hija es su hobbie. Llega esta idea e involuntariamente recuerdo que cuando era pequeña, mi madre me llevaba a clases de cerámica. Cerámica temática, creo, ya que hacíamos piezas por temporadas; en primavera a Bambi, por noviembre un espantapájaros y en navidad a Santa Claus. Nada de Reyes Magos, estábamos en la Condesa. Oh, aquel impacto que me provocaba entrar al taller, sus estantes llenos de colores y pinceles, cerámica blanca aclamando por el mal gusto de sus ociosos decoradores. Ahora entiendo los modos de mi madre de pasar tiempo conmigo. Como oleada vienen los reproches antaños, los malos momentos, los extraños. Mis padres peleando en el departamento de Santa Fe, mientras me ocultaba atrás del sillón café con rosas rojas. Cuando me corte con un cristal perdido en el patio y que mi rodilla lo encontró. Mi abuela cuando era lucida y yo no, como para saber quien era. Total, era una niña y jugábamos a las “desgreñadas” y me tiraba de la cama. Así que el hecho de haya dedicado su vida al alcoholismo, no me movía, me encantaba estar con ella. El saber mata, llevo años evitándola.
Al pensar en mi madre tiempo atrás, la visualizo siempre llorando; en la cocina, en la sala, lavando platos, recostada en su cama, escribiendo en su cuaderno e incluso, manejando. A través de ella, conocí la soledad hasta experimentar la propia. Desde que ya no vivimos juntas, la imagino en su cuarto envejeciendo. Sus pómulos cediendo al olvido, las arrugas marcadas de alegrías y penas, las manchas de sol. Me pregunto si sigue oyendo Manu Chao mientras cocina. Mi infancia se me fue de las manos, y de un tiempo para acá, el pasado, pasa desapercibido. ¿En que momento de la vida me convertí en lesbiana? ¿Drogadicta? ¿Egoísta? ¿Sarcástica? Lo que sea que soy, temo un día no recordarlo. Hoy, me gustaria pintar cerámica contigo.